Cautiverio Animal o Extinción de Especies

 

Oso panda en cautividadMe preocupa más el sufrimiento de un solo animal cautivo que la extinción de toda una especie

Rafel Àngel Jaume

La protección de una especie no tiene sentido si no lleva consigo la preservación de su hábitat.

Es el caso del panda gigante, en peligro de extinción, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), por la caza furtiva, la tala de árboles para sembrar cultivos, las operaciones mineras en una región rica en oro y níquel, y la casi desaparición de su principal alimento, el bambú, durante los años ochenta.

Este precario estado de conservación, junto a su vistoso pelaje y su aspecto bonachón han convertido a este oso en el paradigma de la reproducción en cautividad. El oso panda es el animal más codiciado por los mejores zoológicos del mundo y también el más caro de adquirir y mantener.

Hay algo más de 200 pandas gigantes en cautiverio en China. Otros veinte especímenes se encuentran distribuidos por los principales zoológicos del mundo. Según publicó en 2006 el New York Times, el costo de mantener un panda es cinco veces mayor que el de un elefante, el segundo más caro. Los zoológicos norteamericanos deben pagar al gobierno chino la suma de dos millones de dólares por año en concepto de derechos y honorarios. En general la duración de este contrato es de diez años.

Por suerte para el oso panda y a diferencia de lo que ocurre en el civilizado occidente, en los últimos decenios, el gobierno chino ha extremado su protección y la de su entorno, prohibiendo la tala y llegando a condenar a cadena perpetua e incluso a la pena capital a algunos cazadores furtivos. Desde 1997 se castiga a los infractores con veinte años de prisión, pese a lo cual, continúan detectándose capturas ilegales. Se calcula que quedan alrededor de 1.000 ejemplares en libertad, según publicó en 2013 la revista National Geographic, aunque la extremada altitud y frondosidad de los bosques que habita hace muy difícil su cuantificación, dando lugar a cifras muy dispares dependiendo de la fuente consultada.

Pese a su dificultad para aparearse, en 2005 sobrevivieron 21 de las 25 crías nacidas en diferentes zoológicos y centros de reproducción. Todo un éxito para la perpetuación de la especie pero, ¿hasta qué punto es ético condenar a un animal a cadena perpetua para salvaguardarle de la extinción? y ¿justifica la procedencia de un individuo su esclavitud? Acepto la cría en cautividad cuando su objetivo es la reinserción de animales en su hábitat natural pero, cuando eso es imposible, la reproducción asistida se convierte en una mera excusa para alimentar la curiosidad y la ambición del hombre.


Te invito a escuchar la reflexión que, en clave de humor, nos regala sobre el tema Berto Romero.

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